En la carrera de Brno, Aleix Espargarò aprovechó al máximo su cuarta posición en la parrilla, comenzando bien y colocando a la Aprilia RS-GP en el grupo de cabeza desde el principio. En una carrera extremadamente complicada, el español manejó la situación limitando los daños por desgaste de los neumáticos y no asumiendo riesgos innecesarios.