Análisis: Aston Martin comienza 2026 en modo supervivencia

Si el objetivo de Aston Martin para 2026 era iniciar la nueva era de la Fórmula 1 como aspirante al título, el primer viernes en Melbourne dejó claro que la realidad es muy distinta. Mucho más cruda.

Mientras varios equipos ya trabajan en entender su rendimiento real, Aston Martin sigue luchando por algo mucho más básico: hacer que el coche funcione sin romperse.

El gran problema está en la nueva unidad de potencia de Honda. Las fuertes vibraciones están afectando al sistema eléctrico y, en particular, a las baterías. La situación es tan delicada que el equipo solo dispone de dos baterías operativas para todo el fin de semana, lo que obliga a rodar con extrema cautela.

Cada vuelta se convierte en un pequeño riesgo.

Esto explica por qué Aston Martin apenas pudo rodar en la primera sesión y por qué incluso en la segunda práctica el programa fue extremadamente limitado. Con tan pocos kilómetros en pista, el equipo no solo pierde tiempo frente a sus rivales en términos de rendimiento, sino también en desarrollo del coche.

Y ahí aparece otro problema.

Adrian Newey diseñó el AMR26 con una filosofía aerodinámica que necesita mucha información de pista para evolucionar. Pero sin vueltas rápidas y sin tandas con poco combustible, el equipo simplemente no puede explorar los límites del coche.

En otras palabras: mientras los rivales buscan décimas, Aston Martin busca estabilidad.

Además, el déficit no parece limitarse solo a la fiabilidad. Según el propio Newey, el motor de combustión interna también está por detrás en rendimiento, lo que obliga a usar más energía eléctrica en ciertas zonas del circuito. El problema es que esa estrategia deja al coche sin potencia eléctrica en la segunda mitad de las rectas, precisamente donde más se necesita.

El resultado es un monoplaza que, incluso cuando funciona, no puede desplegar todo su potencial.

Por ahora, el equipo de Silverstone se enfrenta a una temporada que podría convertirse en una larga batalla para resolver problemas fundamentales antes siquiera de pensar en competir por podios.

Y como ya advirtió Timo Glock, este inicio no solo es preocupante para 2026.

También podría tener consecuencias para el futuro del proyecto Aston Martin-Honda.

Porque si el rendimiento no llega, la pregunta inevitable empezará a circular en el paddock: ¿seguirá Aston Martin con Honda más allá de 2026?

De momento, la prioridad es mucho más urgente.

Simplemente terminar el fin de semana en Melbourne.

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