El asturiano terminó noveno en Zandvoort y reivindicó su nivel tras una carrera estratégica en la que Aston Martin volvió a maximizar sus recursos
Fernando Alonso volvió a demostrar en Zandvoort por qué sigue siendo uno de los pilotos más difíciles de batir cuando la estrategia, la gestión y la lectura de carrera entran en juego.
El piloto de Aston Martin terminó noveno en el Gran Premio de Países Bajos, sumando dos puntos y consiguiendo el que considera un resultado mucho más representativo del verdadero potencial del equipo que el obtenido anteriormente en Mónaco.
Una estrategia que nació durante la carrera
La clave estuvo en una estrategia de una sola parada, una decisión que inicialmente no estaba prevista.
Alonso explicó que el plan original era realizar dos paradas, pero las circunstancias de la carrera llevaron al equipo a cambiar de enfoque.
La decisión tenía lógica. El Aston Martin mostraba un buen comportamiento en las curvas, pero perdía terreno en las rectas frente a sus rivales.
En esas condiciones, quedar atrapado detrás de otros coches significaba perder buena parte de su ventaja.
“Somos más rápidos en las curvas que los que van delante de nosotros, pero más lentos en las rectas”, explicó Alonso.
Por eso, cuando apareció pista libre, Aston Martin decidió aprovecharla al máximo.
Un noveno puesto trabajado
Alonso también quiso dejar claro que los puntos de Zandvoort no llegaron simplemente gracias a una carrera plagada de abandonos.
El asturiano comparó este resultado con el punto conseguido en Mónaco, donde hubo numerosos abandonos.
En Zandvoort, en cambio, considera que el noveno puesto fue mucho más representativo del trabajo realizado durante el domingo.
Y ahí aparece una de las grandes claves de la actuación de Alonso: convertir un coche limitado en un resultado que, sobre el papel, parecía difícil de conseguir.
“Soy un piloto muy bueno”
Después de una carrera que volvió a despertar elogios entre los periodistas, Alonso respondió con una frase que rápidamente se convirtió en una de las protagonistas del fin de semana:
“Es muy difícil, pero soy un piloto muy bueno”.
Una respuesta con el habitual carácter del bicampeón del mundo, pero también con un punto de reivindicación.
A sus 45 años, Alonso sigue demostrando que la experiencia puede marcar diferencias cuando el coche no permite luchar regularmente por las posiciones delanteras.
Monza, un desafío complicado
El propio Alonso, sin embargo, no espera repetir fácilmente este resultado en el próximo escenario.
Monza presenta características muy diferentes a Zandvoort, con largas rectas y una elevada exigencia de velocidad punta.
Precisamente uno de los puntos débiles del Aston Martin está en ese apartado.
“Entonces, no espero que en Monza seamos competitivos”, reconoció Alonso, aunque dejó abierta la puerta a conseguir puntos en otros circuitos.
Aston Martin necesita seguir aprovechando sus oportunidades
La actuación de Zandvoort deja una conclusión clara: Aston Martin todavía tiene mucho trabajo por delante, pero cuando el circuito y las circunstancias acompañan, Alonso puede convertir oportunidades pequeñas en resultados importantes.
El noveno puesto no cambia la situación del equipo de Silverstone, pero sí demuestra que todavía hay margen para sorprender.
Y mientras Aston Martin busca un coche cada vez más competitivo, Alonso sigue haciendo lo que mejor sabe hacer:
exprimir hasta la última gota de rendimiento disponible.

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