El proyecto V4 de Yamaha vive su primer gran susto en la pretemporada 2026
Las pruebas oficiales de MotoGP en Sepang dieron un giro inesperado —y nada agradable— para Yamaha. Lo que debía ser una jornada clave de desarrollo terminó con el box cerrado, caras largas y muchas preguntas sin respuesta. El detonante: un fallo de motor en la Yamaha de Fabio Quartararo, sumado a una caída previa que ya había encendido las alarmas.
Un día torcido desde temprano
El martes arrancó cuesta arriba cuando Quartararo se fue al suelo en la curva 5, fracturándose el dedo corazón de la mano derecha. Aun así, fiel a su estilo competitivo, volvió a pista por la tarde. Pero la épica duró poco: su YZR-M1 se detuvo bruscamente en la curva 2 por un problema mecánico que Yamaha aún no logra explicar con certeza.
A partir de ese momento, la decisión fue tajante: actividad suspendida hasta identificar el origen del fallo. En MotoGP se puede arriesgar el cronómetro, pero nunca la seguridad.
El V4, bajo la lupa
El foco está puesto en el nuevo motor V4, la gran apuesta técnica de Yamaha para cerrar la brecha con Ducati, KTM y Aprilia. El proyecto ilusiona, pero este incidente demuestra que todavía hay terreno por recorrer antes de que el paquete sea completamente fiable.
Durante la noche, ingenieros del equipo y de la fábrica en Japón analizaron datos sin llegar a una conclusión definitiva, lo que llevó a cancelar toda la actividad en pista durante la mañana del miércoles.
Meregalli pone paños fríos
El director del equipo, Massimo Meregalli, intentó bajar la tensión en declaraciones posteriores:
“Es un problema de seguridad. No tiene nada que ver con la caída de Fabio”.
El italiano aseguró que Yamaha ya ha completado cerca del 80% del programa previsto, gracias al trabajo realizado en el Shakedown, y que lo pendiente estaba más relacionado con ajustes finos que con la base de la moto.
Quartararo, rumbo a Barcelona
Mientras tanto, Quartararo regresó a España para someterse a estudios médicos en Barcelona. El objetivo es claro: llegar en condiciones al test de Buriram, dentro de poco más de dos semanas. El dedo marcará el ritmo… y el motor, también.
Lectura clave
Yamaha no está en crisis, pero sí en alerta temprana. El potencial del V4 existe, el trabajo previo fue sólido, pero este parón forzado recuerda una verdad incómoda: en pretemporada, cada vuelta que no se da es ventaja para los rivales.
Sepang dejó un mensaje claro para la marca de los diapasones: el camino elegido es ambicioso, pero exige paciencia, precisión y fiabilidad. El cronómetro puede esperar. La seguridad, no.
🟡 ¿Te gustó el análisis?
Seguinos en Speed and Racing para no perderte lo mejor de MotoGP, con lectura clara, mirada crítica y sin humo aerodinámico. 🏁

Comentarios
Publicar un comentario