Aunque Adrian Newey ya no camina por los pasillos de Milton Keynes, el Red Bull Racing RB22 parece decidido a demostrar que su filosofía sigue viva. El monoplaza de 2026, desarrollado bajo la dirección técnica de Pierre Waché, mantiene los principios históricos del equipo… pero con decisiones muy conscientes que lo diferencian del resto de la parrilla.
Y sí, también hay un mensaje entre líneas: convencer a Max Verstappen de que su futuro sigue siendo rojo.
Pontones: nada de modas extremas
El RB22 se aleja del concepto de “cero pontones” llevado al límite por Mercedes en 2022. Red Bull prefiere una solución más equilibrada, con entradas de aire retrasadas y pontones sin un corte inferior marcado.
La clave está en la refrigeración del nuevo motor propio DM01, donde el flujo de aire manda más que la estética radical.
Comparado con el Racing Bulls VCARB 03, que usa el mismo paquete interno Red Bull/Ford, las diferencias externas son claras: Racing Bulls apuesta por una caja de aire enorme; Red Bull, por una captación más eficiente desde los pontones.
Forma “botella de cola” y flujo limpio atrás
Los pontones caen con fuerza hacia la zona trasera, afinándose como una botella de Coca-Cola en versión aerodinámica. El objetivo es claro: alimentar con aire limpio al difusor y al alerón trasero, sin turbulencias innecesarias.
Además, la estructura de protección lateral queda perfectamente integrada, sin soportes visibles como ocurre en otros equipos.
Suspensión: volver a lo simple también es ser inteligente
Red Bull regresa a la suspensión de varillas de empuje en ambos ejes. ¿Motivo? Menos peso y menos complejidad en el inicio de una nueva era técnica.
Eso sí, a diferencia del Aston Martin AMR26, el RB22 no prioriza el efecto anti-hundimiento, lo que podría penalizar algo la estabilidad del tren delantero en frenada. Una apuesta valiente… y muy Red Bull.
Alerón delantero y efecto outwash
El alerón delantero es uno de los puntos más llamativos: borde de ataque casi recto y una placa final que crea un auténtico “túnel” de outwash, desviando el aire alrededor de las ruedas delanteras.
Ese flujo termina impactando en los deflectores laterales (los herederos de los antiguos bargeboards), donde Red Bull utiliza tres elementos superpuestos, sostenidos por puntales con doble función estructural y aerodinámica.
Difusor: el famoso “agujero de ratón”
Como Ferrari y Mercedes, Red Bull incorpora una entrada lateral de aire hacia el difusor desde la parte superior del fondo plano.
La diferencia: en el RB22 es más grande y agresiva, buscando maximizar la energía del flujo sin comprometer estabilidad.
Conclusión
El RB22 no es un coche revolucionario a primera vista, pero sí profundamente intencional. Red Bull no sigue tendencias: las filtra, las adapta y las ejecuta a su manera.
Menos fuegos artificiales, más coherencia técnica. Y si todo funciona… el mensaje para el paddock será claro: el método Red Bull sigue muy vivo, incluso sin Newey.

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