McLaren aprende, ajusta… y toma nota sin hacer ruido (como le gusta a Stella).
Mientras todos miran embobados el músculo de Mercedes AMG F1 y su aparentemente indestructible W17, McLaren sigue fiel a su filosofía: trabajar en silencio, sin fuegos artificiales. Y eso que llegan como Campeones reinantes, detalle menor… muy menor.
Un shakedown sólido, con asterisco
El MCL40 no tuvo un test perfecto en Barcelona —un problema en el sistema de combustible recortó rodaje—, pero aun así completó casi 300 vueltas y marcó tiempos competitivos, en la misma liga que Ferrari, Red Bull y Mercedes. Nada de alarmas, nada de banderas rojas emocionales.
Eso sí, fue el equipo puntero con más inconvenientes técnicos del test. ¿Drama? No. ¿Información valiosa? Muchísima.
Piastri, directo al punto
Oscar Piastri dejó frases interesantes, de esas que parecen tranquilas pero dicen mucho. El australiano explicó que McLaren ya empezó a entender qué puede y qué no puede dar el motor Mercedes en este nuevo ciclo.
Traducción libre del “idioma piloto”:
Están probando configuraciones distintas pensando en carrera.
El motor es potente, sí, pero hay que aprender a exprimirlo.
Ya detectaron limitaciones y diferencias respecto a 2025.
El coche tiene menos carga aerodinámica, y eso exige adaptación.
Nada de pánico: puro proceso de aprendizaje.
El verdadero desafío de McLaren
Como equipo cliente, McLaren no diseña el motor, pero sí debe construir el coche alrededor de él. Entender cómo entregar potencia, gestionar energía y combinarlo con aerodinámica será clave para saber si el MCL40 puede pelear arriba… o solo mirar de cerca.
Aquí entra en escena Andrea Stella, maestro del perfil bajo. Mientras otros venden humo premium, McLaren junta datos, subraya problemas y los convierte en soluciones.
Conclusión
McLaren no salió de Barcelona como el equipo más llamativo, pero sí como uno de los más conscientes de sus límites. Y en Fórmula 1, saber dónde estás parado es medio segundo por vuelta.
El motor Mercedes sigue siendo una referencia, pero incluso los mejores tienen matices. Y McLaren ya los está estudiando con lupa… y café doble.

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