La nueva M1 abandona el cuatro en línea y abre una etapa de aprendizaje total con la mirada puesta en 2027
La temporada 2026 del MotoGP marca un antes y un después para Yamaha. El constructor japonés ha decidido romper con su tradición y apostar por un motor V4, una arquitectura que domina el resto de la parrilla… pero que para Yamaha significa empezar casi desde cero.
Y el mensaje desde dentro es claro, directo y sin maquillaje: no hay milagros, ni objetivos numéricos, ni promesas grandilocuentes.
Un cambio obligado tras tocar fondo
Durante los últimos años, la M1 quedó atrapada en una limitación técnica difícil de disimular: falta de grip trasero y problemas para mantener rendimiento en carrera. Las virtudes históricas de la moto en paso por curva ya no alcanzaban.
Una primera versión del V4 se probó como wild-card en 2025 y ahí Yamaha detectó algo clave: más margen de crecimiento.
Takahiro Sumi, jefe del proyecto M1, fue muy claro durante la presentación:
“Uno de los objetivos al desarrollar esta nueva plataforma V4 es tener una ventana de rendimiento más amplia. Desde el inicio vimos progresos alentadores, como mayor estabilidad en frenada y aceleración, y sensaciones más constantes en tandas largas.”
Eso sí, el ingeniero japonés bajó inmediatamente la pelota al piso:
“Todavía hay elementos que no están al nivel del cuatro en línea. Ahora estamos integrando toda nuestra experiencia en esta nueva arquitectura. Nuestro criterio interno de éxito será lograr buenos resultados.”
¿Buenos resultados? Nadie se anima a poner números
La pregunta es inevitable: ¿qué considera Yamaha un buen resultado en 2026?
La respuesta de Paolo Pavesio, máximo responsable de Yamaha Motor Racing, fue tan honesta como prudente:
“No hay nada mágico en este campeonato. Es un deporte mecánico y hay que aceptar que existe un recorrido antes de volver.”
Pavesio recordó que en 2025 la moto fue más rápida a una vuelta —cinco poles y diez primeras filas— pero sin constancia en carrera:
“Encontramos velocidad, pero nos faltó regularidad y ritmo, especialmente en la carrera principal.”
Por eso, el foco para 2026 no está en el resultado final, sino en la tendencia.
Aprender primero, rendir después
El team manager Massimo Meregalli explicó que la temporada se dividirá prácticamente en dos partes:
“Repartimos de cero, o casi. En la primera mitad del año intentaremos adaptarnos a la nueva moto, será un proceso de aprendizaje.”
Y recién más adelante llegarán las exigencias reales:
“En la segunda mitad esperamos que Álex y Fabio empiecen a mejorar poco a poco sus resultados.”
Sí, hablamos de Fabio Quartararo y Álex Rins, dos pilotos que saben que 2026 será más de paciencia que de podios… aunque el hambre siga intacta.
2026 como base del verdadero objetivo: 2027
Aunque oficialmente se habla de la temporada 2026, Yamaha no esconde que el gran horizonte es 2027, año en el que cambiará el reglamento técnico del MotoGP.
Pavesio lo dejó clarísimo:
“2025 fue para sentar las bases. En 2026 aceleramos, pero el proyecto 2027 se construye ahora. La configuración de este año será la base del futuro.”
La confianza interna existe:
“Estamos convencidos de que esta moto nueva, fruto del trabajo colectivo de Yamaha en todo el mundo, nos dará mayor potencial. Tenemos muchas ganas de verla en pista.”
Sepang, el primer examen real
Gracias a las concesiones, Yamaha podrá rodar desde el Shakedown en Circuito de Sepang, donde se espera recopilar una enorme cantidad de datos.
Meregalli no ocultó la magnitud del desafío:
“Sabemos que tenemos muchísimo trabajo por delante. La lista de pruebas es larga y esperamos tener varios días en seco. Cuanta más información recojamos, mejor.”
Y cerró con una frase que resume todo el espíritu Yamaha 2026:
“Queremos salir de Sepang con información muy sólida.”
Conclusión
Yamaha no promete victorias, promete trabajo. No vende humo, vende proceso.
El V4 no es una varita mágica, pero sí una puerta abierta a algo que la M1 había perdido: futuro.
Será un año de paciencia, de aprendizaje… y de mirar más el cronómetro interno que el podio. Pero si algo dejó claro Yamaha es que esta vez, el camino está bien trazado.

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