La marca japonesa abandona el mítico cuatro en línea y se sube, por fin, al tren técnico del resto de la parrilla
Yamaha decidió que ya estaba bien de ir a contramano en MotoGP. En la antesala de la temporada 2026, la marca de Iwata presentó oficialmente su nueva M1 con motor V4, una revolución técnica que no solo cambia la arquitectura del motor, sino también la filosofía completa del proyecto.
El lanzamiento se realizó en Yakarta, con Fabio Quartararo y Alex Rins como protagonistas. Misma decoración azul y negra de siempre… pero debajo del carenado, todo es nuevo. Y cuando decimos todo, es todo.
Adiós al cuatro en línea: Yamaha se alinea con el resto del paddock
Durante años, Yamaha fue la última resistencia romántica del motor en línea. Honda, Ducati, Aprilia y KTM ya habían abrazado el V4, mientras la M1 intentaba sobrevivir con equilibrio y suavidad.
El problema: el resto corría más, aceleraba mejor y tenía más margen de desarrollo.
El nuevo V4 lleva más de un año en desarrollo y obligó a rediseñar la moto desde cero. No es un “cambio de motor”, es una reconstrucción completa del ADN Yamaha.
El encargado de romper el hielo fue Augusto Fernández, que probó el prototipo en varias apariciones wildcard a finales de 2025. Luego llegaron los test para Quartararo y Rins… con sensaciones mixtas, pero una decisión firme: en 2026, Yamaha corre con V4 sí o sí.
2026: año clave… y con presión extra
El contexto no ayuda a relajarse. Yamaha terminó última en el campeonato de constructores, incluso por detrás de una Honda que, con la RC213V, dio un salto enorme.
Para colmo, 2026 es el último año antes del cambio a motores 850cc, lo que convierte esta temporada en una especie de final anticipada del reglamento actual. Yamaha necesita resultados ya, no promesas.
Y aquí entra el elefante en la habitación: Quartararo.
El francés fue responsable de 201 de los 269 puntos del equipo en 2025. Sí, leyó bien: él solo sumó más que todos los demás pilotos Yamaha juntos, incluidos Jack Miller y Miguel Oliveira.
Si la M1 V4 no funciona, el riesgo de perder a su estrella es real… y Yamaha lo sabe.
Rins, contratos y concesiones: todo en juego
Del otro lado del box, Alex Rins también se juega mucho. Su contrato termina en 2026 y viene de una temporada floja, sin resultados mejores que un séptimo puesto. El V4 también es su tabla de salvación.
Como punto a favor, Yamaha contará con las concesiones más favorables del reglamento, gracias al nuevo estatus de Honda. Más test, más desarrollo y más margen de error… algo que no viene nada mal cuando estás reinventando la moto.
Mirando más allá: el 850cc ya está en pista
Mientras el foco está puesto en 2026, Yamaha ya empezó a trabajar en el futuro. Su moto 850cc para 2027 ya rodó en secreto en Iwata a mediados de diciembre. Señal clara de que el proyecto va en serio y que no quieren volver a llegar tarde.
Conclusión
Yamaha dejó de resistirse al cambio. El V4 no es solo una decisión técnica: es un acto de supervivencia.
Si funciona, la marca puede volver a pelear adelante.
Si falla… el terremoto puede ser histórico.
En 2026 no hay medias tintas: Yamaha va con todo o se queda sin nada. 🏁🔥

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