La Scuderia rompe el molde con una decisión técnica que puede marcar la nueva era
La Fórmula 1 entrará en 2026 con un reseteo técnico total, y Ferrari no tiene intención de llegar con medias tintas.
Mientras la mayoría de los fabricantes sigue apostando por soluciones conservadoras, en Maranello se está cocinando una jugada de alto riesgo: abandonar el aluminio y adoptar cilindros de aleación de acero en su nueva unidad de potencia.
Una decisión que no busca titulares fáciles, sino ventaja estructural a largo plazo.
🔧 ¿Por qué acero y no aluminio?
El aluminio ha sido el estándar de la F1 moderna por una razón simple: es liviano, conocido y relativamente “amigable” para el desarrollo.
El acero, en cambio, es otra historia.
Ferrari cree que el acero ofrece beneficios clave en el contexto del reglamento 2026:
🔥 Mayor tolerancia a temperaturas extremas
🧱 Resistencia superior a altas presiones de combustión
⚙️ Menor riesgo de deformación estructural
🔋 Base ideal para futuras evoluciones de potencia y eficiencia
En una era donde el motor térmico será más pequeño pero mucho más exigido, esta diferencia puede ser decisiva.
🧠 El proyecto Mazzoni: primero fiabilidad, después ataque
El desarrollo está liderado por el ingeniero Davide Mazzoni, una señal clara de que no se trata de un experimento improvisado.
La hoja de ruta de Ferrari es clara:
Construir una base de fiabilidad sólida
Validar el comportamiento térmico y mecánico del acero
Recién entonces liberar el potencial:
más potencia
mayor eficiencia eléctrica
mapas de combustión más agresivos
Ferrari no quiere un motor explosivo…
quiere un motor que aguante cuando otros empiecen a romper.
⚠️ El riesgo oculto de la apuesta
Porque sí, hay letra chica.
El acero:
pesa más
es más complejo de mecanizar
y no perdona errores de diseño térmico
Un mal equilibrio puede traducirse en:
menor eficiencia global
problemas de gestión energética
o un motor robusto, pero “cerrado”, que no respire como debería
No es una mejora “plug & play”.
Es una decisión que define toda la filosofía del proyecto.
🏁 Conclusión: Ferrari piensa en campeonatos, no en titulares
Mientras otros fabricantes apuntan a soluciones seguras para llegar vivos a 2026, Ferrari está apostando a ganar la guerra, no la primera batalla.
Si esta estrategia funciona, la Scuderia podría disponer del ICE más sólido del paddock, con margen real para evolucionar cuando el reglamento se estabilice.
En una Fórmula 1 llena de incógnitas, la fiabilidad puede ser la verdadera ventaja competitiva.
Y Ferrari, esta vez, parece haber entendido el juego.

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