Sin plazos, sin humo: Nielsen tira el reloj por la ventana en Alpine

El famoso plan de las 100 carreras de Alpine fue vendido como una hoja de ruta hacia la gloria. Spoiler alert: terminó siendo más PowerPoint que podios. Y Steve Nielsen, recién llegado al timón deportivo, no vino a cuidar las formas… vino a decir las cosas como son.




Tras un 2025 para el olvido (últimos en constructores, 22 puntos y un A525 abandonado antes de mitad de año), Nielsen bajó el martillo: no cree en calendarios mágicos ni en cuentas regresivas. Cree en personas, estructura y trabajo. Mucho trabajo. Del aburrido. Del que no luce en redes, pero gana carreras.

El final de una fantasía bien maquillada

El plan nació en 2021, con el rebranding de Renault a Alpine y la visión de Laurent Rossi: podios en 2024, victorias en 2025. La realidad fue otra: rotación interna, objetivos incumplidos y un coche que no dio la talla.

Nielsen fue claro en Abu Dhabi (y sin anestesia):

“No soy una persona de planes a 100 carreras, ni a tres ni a cinco años. Hay que poner a la mejor gente en los lugares correctos, dar una misión clara y trabajar mejor que los demás.”

Traducción libre: menos promesas, más taller.

Realismo en Enstone (y cero fuegos artificiales)

El nuevo mensaje desde Enstone es deliberadamente poco glamoroso. No hay fechas, no hay slogans, no hay “ya casi”. Hay incertidumbre… y proceso.

Nielsen lo reconoce sin rodeos:

“Estamos haciendo un coche mejor que el de este año. ¿Primero, décimo o vigésimo? No lo sé. Los otros nueve equipos también mejoran.”

¿Frío? Sí. ¿Honesto? Muchísimo. Y en la F1 moderna, la honestidad suele ser el primer paso para dejar de tropezar con la misma piedra (por cuarta vez).

2026: competir, no prometer

Para el nuevo jefe, el objetivo no es épico ni marketinero: pelear por puntos cada fin de semana. Estar ahí. Ser incómodos. Volver al sitio donde Enstone debería estar: la zona alta del mediocampo.

Nada de excusas históricas tampoco. Nielsen ya vivió los títulos con Benetton y Renault, y sabe que las comparaciones engañan:

“Antes tardamos cinco años en ganar un campeonato. Hoy puede ser más corto… o más largo.”

O sea: el reloj no manda; manda el trabajo.

Conclusión: menos fe, más progreso

Alpine no falló porque 100 carreras fueran pocas. Falló porque confundió fe con avance real. Con Nielsen, el cronómetro se fue a la basura y, con él, un plan que prometía todo y entregó poco.

¿Es sexy? No.

¿Es necesario? Absolutamente.

Porque en la F1, cuando dejás de vender humo y empezás a ajustar tornillos, a veces —solo a veces— el resultado aparece. Y si no… al menos ya no te engañás solo. 🚥

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