Sergio Pérez y el asiento imposible de Red Bull


Cuando ganar no alcanza… y perder tampoco

Hay frases que resumen una carrera mejor que cualquier estadística. La de Sergio Pérez es demoledora:

“Si era más rápido que Max, era un problema. Si era más lento, también.”

Listo, cierren el paddock, apaguen las luces.

Un equipo campeón… pero no para dos

Red Bull fue, durante años, la máquina perfecta. Dominante, afilada, casi insultante para el resto de la parrilla. Pero puertas adentro, la historia fue distinta. El equipo giró —cada vez más— alrededor de Max Verstappen, hasta convertirse en un ecosistema diseñado para un solo depredador.

Pérez lo sabía cuando llegó. No aterrizaba para destronar al rey, sino para sumar puntos, cubrir estrategias y sostener el castillo. El problema es que ese rol tenía fecha de caducidad… y condiciones imposibles.

El dilema del segundo piloto (spoiler: no hay final feliz)

El testimonio de Checo deja al descubierto una contradicción brutal:

Si rendía bien y se acercaba a Max → tensión interna

Si quedaba lejos → fracaso deportivo

Si se adaptaba al auto → era tarde

Si pedía cambios → no había margen

Un auténtico catch-22 de Fórmula 1. Manejar el RB20 ya era un reto técnico. Hacerlo en un clima político enrarecido, directamente una misión suicida… con casco y HANS.

¿Fracaso individual o sistema defectuoso?

Tras su salida, el dato que incomoda en Milton Keynes es otro: nadie logró rendir en ese segundo asiento. Ni soluciones internas, ni recambios jóvenes. El patrón se repite. Y cuando el patrón se repite, deja de ser casualidad.

Red Bull no echó a un piloto: confirmó un modelo. Uno que maximiza a su estrella, pero devora a cualquiera que se siente al lado.

Epílogo (con semáforo en verde)

De cara a su regreso en 2026, Pérez no parece un piloto derrotado, sino uno curtido. Aprendió —a la fuerza— que a veces el problema no es el cronómetro, sino el contexto. Y eso, en F1, también es experiencia.

Porque hay equipos donde ganar carreras te hace héroe.

Y otros donde, hagas lo que hagas… ya perdiste antes de largar.

Comentarios