El nuevo proyecto de Red Bull en la era 2026 empieza a mostrar su ADN: liderazgo técnico, integración total y una transición que mira más al futuro que al pasado.
El arranque de las pruebas de pretemporada 2026 en Barcelona no solo dejó datos en pista. También empezó a revelar cómo piensa y cómo se organiza el nuevo Red Bull–Ford Powertrains, uno de los proyectos más ambiciosos de la próxima era de la Fórmula 1.
Desde Ford lo dejan claro: el pasado se respeta, pero el presente —y sobre todo el futuro— se construye con ingeniería.
Horner, el arquitecto de la alianza
Aunque ya no está al frente del equipo, Christian Horner sigue siendo una figura central en el origen del proyecto. Así lo reconoció Mark Rushbrook, director de Ford Performance, quien destacó el rol clave del británico para cerrar el acuerdo.
Tras el fallido intento de asociación con Porsche, Horner no quería volver a depender de terceros. La idea era clara: motor propio, integración total con el chasis y control absoluto del rumbo técnico. Ford apareció en el momento justo… literalmente con una gorra de Sergio Pérez incluida en la primera reunión en Dearborn, una anécdota que hoy se recuerda casi como una señal.
Desde Ford no dudan: Horner merece todo el respeto por haber sentado las bases de un proyecto que puede marcar época.
Mekies y el valor del liderazgo técnico
Con Horner fuera de escena, el mando recayó en Laurent Mekies, y en Ford ven esto como una ventaja estratégica, no como una transición forzada.
Mekies aporta algo que cada vez pesa más en la F1 moderna:
🔧 formación en ingeniería
🧠 capacidad para evaluar proyectos técnicos
🤝 diálogo directo con el núcleo duro del equipo
No diseñará piezas, pero sí puede entenderlas, aprobarlas y respaldar a figuras clave como Pierre Waché o Paul Monaghan cuando las decisiones son finas y el margen de error mínimo.
Una tendencia que marca el rumbo de la F1
El caso Mekies no es aislado. La Fórmula 1 avanza hacia estructuras donde los ingenieros lideran, y Ford se siente identificada con ese modelo. El propio Rushbrook admite que su rol en Ford Performance sigue una lógica similar: comprender técnicamente el desafío para tomar mejores decisiones globales.
Además, Mekies ya tenía relación previa con Ford por su paso por Racing Bulls, equipo que también utilizará los motores Red Bull–Ford en 2026. Eso facilitó una transición fluida y sin sobresaltos.
Conclusión
Red Bull entra en la nueva era de la F1 con un mensaje claro:
Horner puso los cimientos
Mekies lidera desde la ingeniería
Ford aporta respaldo industrial y visión a largo plazo
No es solo un cambio de reglamento.
Es un cambio de identidad.
Y Barcelona fue apenas el primer capítulo.

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