El nombre de Christian Horner vuelve a sonar con fuerza en el paddock. Desde su abrupta salida de Red Bull Racing a mediados de 2025, el ex jefe del equipo campeón explora vías para regresar a la Fórmula 1. El problema: ninguna es sencilla. Ni rápida. Ni libre de viejas cuentas pendientes.
Dos equipos, un mismo objetivo
Según información del entorno del paddock, Horner mantiene conversaciones paralelas con Alpine F1 Team y Aston Martin F1 Team. La ambición es clara: volver, pero no como empleado, sino como copropietario, siguiendo el modelo de Toto Wolff en Mercedes.
En el caso de Alpine, la jugada incluye a un fondo estadounidense que ya posee una parte relevante del equipo y que, ante los pobres resultados deportivos, estaría dispuesto a vender. Para Horner, sería una puerta de entrada directa… aunque con ruido interno.
Alpine: aliados sí, certezas no
Dentro de Alpine, Horner encontraría respaldo en Flavio Briatore, asesor clave del equipo. También cuenta con el guiño histórico de Bernie Ecclestone, aunque sin billetera de por medio.
El gran freno aquí es estratégico: Alpine se prepara para una nueva etapa con motores Mercedes, y la llegada de Horner podría tensar relaciones en un paddock donde las rivalidades no prescriben.
Aston Martin: el muro invisible
El escenario británico tampoco es un jardín sin espinas. En Aston Martin manda el talento —y las acciones— de Adrian Newey, poco entusiasmado con la idea de volver a compartir proyecto con su antiguo jefe.
Además, Newey teme que un regreso “a la vieja escuela Horner” complique la seducción del piloto soñado del equipo: Max Verstappen.
El detalle legal que lo frena todo
A esto se suma un obstáculo contractual nada menor: la cláusula de gardening leave firmada con Red Bull. Hasta mayo de 2026, Horner no puede asumir un rol operativo en la F1. La duda es si esa limitación también aplica a una participación accionaria. Un gris legal que, en la Fórmula 1, suele ser más oscuro de lo que parece.
Mucho poder, demasiados frentes
El regreso de Christian Horner no está descartado, pero sí atrapado en un laberinto de intereses cruzados, egos históricos y tiempos políticos. Quiere volver con más control que nunca… pero la F1 no olvida, no espera y rara vez perdona.
En resumen: Horner está listo para volver al juego. El juego, en cambio, todavía no decidió si quiere que vuelva. Y mientras tanto, el paddock disfruta del drama. Porque si algo nunca falta en la Fórmula 1, es política a 300 km/h. 🏎️🔥

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