El italiano explicó sin anestesia por qué cerró Viry-Châtillon y apostó todo al 2026
Si alguien pensaba que Flavio Briatore iba a volver a la Fórmula 1 con medias tintas, estaba muy equivocado. El italiano lo dejó clarísimo: su regreso a Alpine tuvo una sola condición. No dos, no tres. Una: motor Mercedes.
“No había plan B. Quería un motor Mercedes a toda costa. Era la única forma de volver”.
Traducido del briatorés: o me dan lo mejor, o me quedo en casa.
🔧 El motor Renault, sentenciado
Desde el momento en que Briatore regresó en 2024, el destino del departamento de motores de Viry-Châtillon quedó sellado. El italiano no confiaba en el proyecto interno de Renault, ni en sus resultados recientes, y consideró que seguir desarrollándolo era perder tiempo… y décimas.
Según él, el déficit era constante:
3 décimas aquí
4 décimas allá
5 décimas cuando dolía más
En una parrilla con 14 autos separados por menos de tres décimas, eso era directamente una condena.
💩 2025: un año tirado a propósito
Briatore lo dijo sin filtro (y sin pedir perdón): 2025 fue sacrificado deliberadamente.
“Decidimos no desarrollar el coche. Íbamos a comer mierda en cada carrera”.
Resultado: últimos en el Mundial de Constructores, a casi 50 puntos del penúltimo. Duro, sí. Pero para él era el precio necesario para llegar fuertes a 2026.
🚀 2026: ventaja real… y cero excusas
Aquí viene lo interesante. Briatore asegura que Alpine trabaja en el coche de 2026 desde los primeros días de 2025, con tres o cuatro meses de ventaja respecto a sus rivales.
Y ahora, con motor Mercedes:
Ya no se habla de motor ❌
Ya no se habla de caja de cambios ❌
Ya no hay excusas ✅
“Ahora le toca a la aerodinámica… y después a los pilotos”.
El mensaje es claro: si no funciona, el error será humano, no mecánico.
🎯 Expectativas… sorprendentemente realistas
Lejos de prometer podios inmediatos, Briatore baja la espuma:
“Un buen trabajo sería puntuar en cada carrera y terminar entre sexto y séptimo”.
Nada de fuegos artificiales. Primero constancia, después ambición.
🏁 Conclusión
Briatore volvió como sabe hacerlo: mandando, decidiendo y quemando puentes si hace falta. Alpine apostó todo al 2026, y ahora el italiano dejó algo claro:
👉 el motor ya no será la coartada.
Si el proyecto fracasa, esta vez no habrá a quién culpar.

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