La nueva escudería Cadillac vivió una jornada tan intensa como reveladora en los ensayos privados de Fórmula 1 en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Tras un inicio complicado y dos días sin actividad, el equipo volvió a pista el jueves con Sergio Pérez al volante.
El mexicano completó más de 60 vueltas y fue directo en su análisis: hay muchos problemas, pero llegan en el momento justo.
Mucho trabajo, pero buenas sensaciones
Pérez valoró positivamente la cantidad de datos recogidos, destacando que el equipo progresa prácticamente en cada salida a pista:
“Hemos rodado mucho y recopilado mucha información. Todavía hay problemas que resolver, pero eso es exactamente lo que necesitábamos hoy. Fue una jornada positiva”.
El piloto también explicó que el foco está puesto en entender el coche, probar configuraciones y definir direcciones claras de desarrollo.
Problemas… por todos lados
Lejos de maquillarlo, Pérez fue sincero sobre el estado del monoplaza, impulsado por una unidad de potencia Ferrari.
“Más que sorpresas, hay problemas. Problemas en todas partes: con la unidad de potencia, con el coche y con la electrónica. Pero es bueno que pase aquí y no más adelante”.
Un diagnóstico crudo, pero lógico para una estructura que debuta desde cero en la máxima categoría.
Un shakedown en toda regla
El director del equipo, Graeme Lowdon, confirmó que el programa se está tomando como un auténtico shakedown:
“Hicimos progresos reales. Completamos unas 66 vueltas y aprendemos en cada una de ellas”.
La jornada del viernes será la última oportunidad de rodar esta semana en Barcelona antes de pensar ya en los test oficiales de pretemporada en Baréin.
Conclusión
Cadillac no esconde sus dificultades, pero tampoco su optimismo. Los problemas son muchos, sí, pero aparecen en el mejor momento posible. El objetivo ahora es claro: aprender rápido, corregir errores y llegar a Baréin con una base más sólida.
Arrancar duele… pero peor sería no arrancar. 🚀

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