Mientras la Fórmula 1 se encamina hacia el mayor reinicio técnico de su historia en 2026, Mattia Binotto lanza un mensaje tan claro como incómodo para sus rivales: Audi no tiene prisa… y eso puede ser su mayor ventaja.
El fabricante alemán desembarcará oficialmente en la F1 con un reglamento completamente nuevo: autos más pequeños y livianos, y un reparto 50/50 entre potencia eléctrica y combustión interna. Un escenario ideal para que el conocimiento industrial pese tanto como la experiencia previa en la parrilla.
Red Bull Powertrains arranca fuerte… Audi piensa a largo plazo
El principal punto de comparación es inevitable. Red Bull Powertrains, ahora asociado con Ford, llega a 2026 con una estructura ya en marcha, sede en Milton Keynes y una fuerte captación de ingenieros —muchos provenientes de Mercedes—.
¿Ventaja inicial? Sí.
¿Ventaja definitiva? Binotto no lo cree.
“Creo que ellos tienen habilidades más específicas”, reconoció Binotto en diálogo con RacingNews365.
“Pero nosotros tenemos el bagaje de Audi. Y eso, a largo plazo, marca la diferencia”.
Traducido al idioma F1: Red Bull puede golpear primero, pero Audi apunta a ganar por nocaut técnico.
Audi + Sauber: construir cimientos, no fuegos artificiales
Desde su rol como CEO del proyecto Audi–Sauber, Binotto supervisa una transformación profunda del equipo con base en Hinwil, acompañado por Jonathan Wheatley, ex Red Bull. El objetivo está lejos del exitismo inmediato.
“Vamos en la dirección correcta. Estamos construyendo credibilidad”.
Y esa credibilidad ya se empieza a ver fuera de la pista:
Inversión directa de la Autoridad de Inversiones de Qatar
Revolut como patrocinador principal
Expansión de personal e infraestructura
Planes técnicos pensados a 3 o 4 años, no a tres carreras
Nada de humo. Nada de promesas vacías.
La apuesta silenciosa de Audi para 2026
En un paddock cada vez más obsesionado con el corto plazo, Audi juega otro juego:
herencia industrial
escala tecnológica
procesos a largo plazo
paciencia estratégica
Puede que Red Bull Powertrains-Ford llegue antes al rendimiento óptimo. Pero Audi confía en que, cuando el reglamento madure, el peso del conocimiento acumulado incline la balanza.
Como siempre en la Fórmula 1, el cronómetro será juez y verdugo.
Pero cuidado: cuando Audi acelera de verdad… suele hacerlo sin mirar atrás.


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