El R26 se detuvo en Barcelona, pero el proyecto recién empieza
El debut real de Audi en pista con el R26 no fue el cuento de hadas que algunos soñaban… pero tampoco una tragedia griega. Más bien fue lo que suele pasar cuando entrás a la Fórmula 1 con reglamento nuevo, coche nuevo y motor propio: la realidad te pega un cachetazo técnico.
En el primer día del shakedown en Barcelona, casi todos los equipos completaron programas extensos de pruebas. ¿Casi todos? Exacto: Audi fue la excepción.
🔧 27 vueltas y bandera roja interna
Gabriel Bortoleto apenas pudo completar 27 vueltas antes de que el R26 se detuviera en la curva 11. El equipo reaccionó rápido y pidió apagar el coche por precaución. No fue un simple “sensor rebelde”: el problema fue lo suficientemente serio como para dar por terminado el día.
¿Drama? No. ¿Preocupación? La justa.
Bortoleto lo dejó claro:
“Esto es un shakedown. Esperábamos encontrar problemas… y los encontramos.”
Traducción libre: mejor ahora que cuando valga puntos.
🧠 Muchos datos, poco rodaje
Aunque el kilometraje fue escaso, Audi no se fue con las manos vacías. El brasileño destacó que las vueltas realizadas sirvieron para:
Entender mejor la unidad de potencia
Evaluar el comportamiento general del coche
Detectar áreas claras de mejora
Y acá está la clave: Audi es un equipo nuevo en F1, con motor propio y sin red. No hay manual de supervivencia para esto.
👔 Wheatley pone paños fríos
Jonathan Wheatley, director del equipo, se mostró más optimista. Según explicó, el problema podría resolverse rápidamente y no se descarta volver a pista si todo queda claro y el clima acompaña.
Mensaje entre líneas: no vamos a salir a rodar solo por sumar vueltas sin entender qué pasó.
Una decisión lógica… aunque duela ver el cronómetro casi en cero.
🏁 Conclusión: un tropiezo esperado
El arranque de Audi en la F1 2026 fue corto, sí. Pero también honesto y realista. Este shakedown cumplió su función: mostrar dónde están las grietas antes de que empiece el incendio.
La Fórmula 1 no perdona improvisaciones, y Audi lo sabe. El proyecto es ambicioso, el camino largo y el margen de error mínimo. Hoy tocó aprender. Mañana, mejorar.
Porque en la F1, como en la vida: el que no se rompe en invierno, se rompe en marzo

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