El director del proyecto deja claro que el nombre no gana carreras y que el plan es a largo plazo
El desembarco de Audi en la Fórmula 1 genera ilusión, titulares y alguna que otra fantasía de victoria inmediata. Pero Jonathan Wheatley, director del futuro equipo de la marca alemana, se encargó de poner los pies sobre el asfalto: no se vence a los gigantes solo por llevar cuatro aros en el coche.
Audi tiene un objetivo oficial muy claro: ganar el Mundial de Fórmula 1 en 2030. ¿Les gustaría antes? Por supuesto. ¿Va a pasar de la noche a la mañana? Ni en sueños.
“No se llega y se le gana a Ferrari, Red Bull, Mercedes o McLaren solo porque seas Audi. No funciona así”, afirmó Wheatley con total franqueza.
Y se agradece la honestidad, porque en la F1 los slogans ganan likes… pero no campeonatos.
Un plan de cinco años (y mucha humildad)
La hoja de ruta está clara y no es improvisada:
Ser retadores
Convertirse en competidores reales
Pelear por el título
En 2026, el objetivo será sumar puntos con regularidad, construir bases sólidas y aprender. Nada de fuegos artificiales. Mientras tanto, rivales como Ferrari, Mercedes, Red Bull Racing o McLaren no solo tienen historia: tienen estructura, experiencia y memoria ganadora.
Audi parte desde más atrás, especialmente en el área de motores y en el desarrollo integral del chasis, herencia directa del antiguo equipo Sauber.
Reinventar el equipo desde adentro
Wheatley no esquivó el diagnóstico:
“Era un equipo que había estado desfinanciado y descapitalizado durante mucho tiempo. La gente hacía maravillas, pero sin los recursos adecuados”.
La llegada de Audi no solo implica dinero e infraestructura, sino algo clave en la F1 moderna: cultura de equipo.
Crear un entorno abierto, profesional y ambicioso donde cada persona sepa qué aporta al rendimiento global.
Porque sí, los coches importan… pero las personas ganan campeonatos.
2026, una oportunidad única
El director británico ve una gran ventaja en el calendario: Audi entra justo con una normativa completamente nueva, lo que permite diseñar desde cero la arquitectura del monoplaza.
La idea es clara:
👉 construir hoy el coche que, con evolución y paciencia, pueda ser campeón en 2030.
Conclusión
Audi no viene a improvisar ni a vender humo. Viene a construir.
Sin promesas mágicas, sin atajos, pero con una ambición enorme y un plan realista.
En Fórmula 1, la paciencia no suele dar titulares…
pero suele dar títulos. 🏁

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