¿Crisis o renacimiento? Alpine asegura que su transición hacia los motores Mercedes será más suave que un espresso italiano… y promete que 2026 marcará un antes y un después.
La escudería de Enstone está en plena metamorfosis. Tras un 2025 para el olvido —últimos en constructores con apenas 22 puntos, todos cortesía de Pierre Gasly— Alpine decidió cortar el cordón umbilical con Renault y subirse al tren plateado de Mercedes. Sí, el mismo motor que solo había usado en 2015 bajo el nombre Lotus.
La movida, impulsada por un muy activo Flavio Briatore (cuando Flavio “se activa”, pasan cosas), implica abandonar definitivamente el rol de fabricante de motores, pero con un beneficio que a Alpine le viene como anillo al dedo: un ahorro estimado de 100 millones de dólares.
Y como diría un ingeniero feliz: “menos motores, más inversión en aerodinámica y chiches nuevos”.
Dave Greenwood: “El cambio será fácil, sinceramente”
El Director de Alpine Racing, Dave Greenwood, salió a apagar cualquier posible incendio antes de que empiece. Según él, la transición no será dramática ni traumática:
“La diferencia es más la arquitectura del motor que otra cosa… trabajar con la gente es bastante normal. En cualquier empresa, los responsables de la unidad de potencia buscan lo mismo. Algunas caras nuevas, pero es fácil, honestamente.”
Traducción libre al estilo Speed and Racing:
“Tranquilos, que no es un divorcio con drama y custodia del chasis. Solo cambiamos de motor y seguimos adelante.”
¿Qué gana Alpine con Mercedes?
✔ Motor más competitivo
Si Mercedes logra lo que promete para 2026, Alpine podría pasar de ser farolillo rojo a pelear puntos con más frecuencia.
✔ Reducción masiva de costos
Con esos 100 millones liberados, se abre la puerta a mejoras en diseño, aerodinámica, simulación y personal clave.
✔ Menos presión interna
Ser cliente del mejor motorista histórico de la era híbrida no suena nada mal para un equipo que viene golpeado.
Los riesgos que Alpine prefiere no dramatizar
Aunque Greenwood quiera minimizarlo, el cambio siempre trae desafíos:
Adaptar el chasis al motor Mercedes desde cero.
Sincronizar flujos de trabajo entre dos estructuras distintas.
Ajustar procesos y comunicación técnico-operativa.
Nada imposible, pero tampoco “fácil-fácil” como para prepararse un mate y listo.
2026: ¿vuelve el Alpine competitivo?
La pregunta clave. Sobre el papel, sí:
mejor motor + más presupuesto disponible + reestructuración técnica = salto de rendimiento posible.
El 2025 fue el punto más bajo en 30 años para Enstone; tocar fondo a veces es el mejor trampolín.

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