Cuando el azúcar, la pasión y la locura familiar se mezclaron para crear la aventura más improbable en la historia del automovilismo.
Un sueño nacido en Brasil (1974–1975)
A principios de los años 70, Brasil vivía el furor de haber producido a uno de los mejores pilotos del mundo: Emerson Fittipaldi, campeón de 1972 y 1974. Pero detrás del glamour, había alguien soñando mucho más grande: su hermano mayor, Wilson Fittipaldi.
Wilson quería algo nunca visto:
Crear un equipo 100% brasileño de Fórmula 1.
No solo un auto, sino una fábrica, una bandera, una identidad propia.
Con apoyo de Copersucar, la mayor cooperativa de azúcar y alcohol del país, nació la idea de un equipo que llevara el nombre y los colores de Brasil al campeonato más difícil del planeta.
La prensa lo bautizó pronto como “El auto de azúcar”.
Y sí, capaz no tenía alas activas, pero dulce era seguro.
En 1975 Emerson hace algo que sacude el paddock:
abandona McLaren, el equipo campeón del mundo, para unirse al proyecto familiar.
La reacción general fue:
“¿¡Emerson qué estás haciendo!?”
Pero él lo tenía claro: la sangre tira más que un contrato.
Primeros pasos: FD01, FD03 y el icónico auto dorado
Los primeros Copersucar no eran los autos más rápidos del mundo, pero sí estaban cargados de alma.
El FD01 debutó en 1975.
El FD03 y FD04 siguieron con mejoras técnicas y mayor estabilidad.
El auto dorado, brillando bajo el sol, se convirtió en un símbolo.
Brasil se enloqueció:
“¡Tenemos un auto brasileño en la Fórmula 1!”
Los resultados tardaron, pero la mística ya estaba viva.
1978: El año mágico del F5A
Acá empieza la parte que se cuenta con orgullo.
El diseñador Ralph Bellamy creó el Fittipaldi F5A, inspirado en el efecto suelo de Lotus. Por fin el equipo tenía un auto capaz de pelear arriba.
🏁 Resultados clave de 1978
2º en Argentina
2º en Brasil (Emerson estuvo a punto de ganarlo, y el país explotó)
Varios top 6 y puntos valiosísimos
Emerson terminó la temporada 10º en el Mundial, un logro enorme para un equipo pequeño, con recursos limitados y base en un país sin tradición industrial en F1.
El F5A fue la prueba de que el sueño podía ser real.
De la esperanza al final: 1979–1982
En 1979 compran el equipo Wolf Racing, buscando crecer rápido.
Pero el salto no funciona.
Los autos pierden rendimiento.
El presupuesto baja.
Las fábricas europeas avanzan más rápido.
En 1980, después de dejar el alma en el proyecto, Emerson se retira como piloto.
La escudería sigue luchando hasta 1982, cuando finalmente cierra.
No hubo victorias.
No hubo títulos.
Pero hubo algo que la plata no compra: coraje.
Legado eterno del Copersucar–Fittipaldi
Aunque no dominaron la F1, dejaron huellas profundas:
✔ Primer y único equipo brasileño en competir en Fórmula 1
✔ Inspiraron a generaciones de pilotos sudamericanos
✔ Emocionaron a millones con un proyecto nacional
✔ Demostraron que un equipo independiente podía soñar grande
✔ Mantuvieron viva la idea de que la F1 no es solo industria: también es pasión
Copersucar–Fittipaldi es la historia de lo improbable.
Del sueño que se enfrenta al imperio.
De un país creyendo en su propio talento.
Y de un bicampeón que apostó más por su familia que por su carrera.
La F1 tiene gigantes.
Pero solo uno tuvo un corazón brasileño latiendo bajo la carrocería.



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