Entre la confianza de Texas y el desafío de la altura, la Scuderia busca estabilidad en el Autódromo Hermanos Rodríguez
Ferrari llega a Ciudad de México con sensaciones encontradas. Tras el podio logrado por Charles Leclerc en Austin, el equipo de Maranello sabe que dio un paso adelante, pero aún no logra descifrar completamente el comportamiento de su SF-25. El Cavallino Rampante se muestra confiado, pero consciente de que en la altura mexicana cualquier desequilibrio puede costar caro.
Buenas vibras, pero muchas dudas
El fin de semana en Texas dejó luces y sombras. Si bien el rendimiento fue sólido, los ingenieros italianos todavía no terminan de comprender del todo las reacciones del monoplaza. Leclerc reconoció que las mejoras implementadas no alcanzan por sí solas para explicar el salto de rendimiento, y eso genera incertidumbre.
Con esos antecedentes, México aparece como una oportunidad y a la vez un examen. La memoria reciente ayuda: el año pasado, Carlos Sainz consiguió la pole con el SF-24, un coche cuya herencia técnica todavía late en el SF-25.
Curvas rápidas: el talón de Aquiles de Maranello
El trazado del Autódromo Hermanos Rodríguez combina largas rectas con curvas medias y rápidas, especialmente en el segundo sector, donde la carga aerodinámica es crucial. En ese terreno, Ferrari ha sufrido durante toda la temporada, aunque en Austin se notó una evolución: el monoplaza amplió su ventana operativa y mostró más consistencia.
La configuración elegida para México podría inclinarse hacia la velocidad punta y la tracción —dos de las armas más fuertes del SF-25—, sacrificando un poco de estabilidad en curvas rápidas. Además, la capacidad del coche para aprovechar los bordillos puede ser un punto a favor en el primer sector.
En cuanto al paquete aerodinámico, Ferrari apostará nuevamente por una especificación de carga media-alta en el alerón trasero, una solución ya consolidada en su filosofía técnica.
El desafío del calor y el frío
La gestión térmica de los neumáticos sigue siendo el gran rompecabezas. En el Hermanos Rodríguez, las largas rectas enfrían el tren delantero, mientras que las curvas lentas y las aceleraciones bruscas castigan el trasero. Ese vaivén térmico puede romper el equilibrio del SF-25, afectando directamente el rendimiento en clasificación y carrera.
El objetivo del equipo será mantener las gomas dentro de la ventana de temperatura ideal durante todo el stint, algo que el año pasado les costó muy caro. Si logran domar ese equilibrio inestable, Ferrari podría volver a pelear por los puestos de privilegio.
Conclusión: la montaña rusa roja
En síntesis, Ferrari llega a México con la moral alta pero con muchos deberes pendientes. El SF-25 es rápido, sí, pero caprichoso. Si la Scuderia logra estabilizar su comportamiento térmico y mantener la consistencia en las curvas rápidas, el podio volverá a estar al alcance.
Y quién sabe… tal vez esta vez, el aire de la altura no enfríe las esperanzas del Cavallino.

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