Mercedes pone a prueba su estrategia: sus equipos cliente serán el “laboratorio” del motor 2026

Más kilómetros, menos errores: la receta de Brackley para volver a lo más alto



Mercedes ya tiene claro cómo enfrentar la nueva era de motores que llegará en 2026. La escudería alemana no quiere repetir los tropiezos del pasado y, para ello, ha diseñado una estrategia que combina experiencia, kilómetros en pista y un ejército de coches aliados.


Andrew Shovlin, ingeniero jefe del equipo, lo explicó sin rodeos:


“En 2014 permitimos que los equipos cliente recorrieran más kilómetros que con nuestros propios motores. Con más coches en la parrilla y un mayor kilometraje, simplemente se detectan los errores más rápido”.


La jugada no es menor: con tres equipos cliente montando la nueva unidad de potencia, Mercedes multiplicará su capacidad de detectar fallos antes de que lleguen al coche oficial de Lewis Hamilton y George Russell (o quien ocupe los asientos en 2026).


Un laboratorio en movimiento


El plan es sencillo en su concepto, pero ambicioso en la ejecución:


Cada vuelta de Williams, Aston Martin y probablemente un tercer equipo (según se defina el mercado de motores) se convertirá en un “test en vivo”.


Los datos acumulados de kilometraje permitirán aislar problemas de fiabilidad, desgaste y rendimiento mucho antes que si solo dependieran de las dos flechas plateadas.


En un campeonato donde cada detalle cuenta, ese volumen de información podría marcar la diferencia.


La fábrica no descansa


Mientras tanto, la fábrica de motores en Brixworth vive su etapa más intensa: ya ha comenzado la producción de los primeros componentes del motor 2026. El cambio normativo traerá una relación 50/50 entre potencia eléctrica y térmica, algo que exige perfección técnica y cero margen de error.


Mercedes apuesta a que la suma de kilómetros de sus socios sea el blindaje necesario para evitar un inicio turbulento. La lección de 2014 todavía resuena: la ventaja estuvo en la preparación y el trabajo adelantado.


¿Golpe maestro o riesgo compartido?

La estrategia tiene sus riesgos: si los clientes sufren demasiados fallos, podrían verse relegados en la parrilla. Pero en Brackley confían en que el beneficio colectivo sea mayor que el costo inmediato.


En un paddock donde la confianza se gana vuelta a vuelta, Mercedes quiere asegurarse de que el motor 2026 nazca con la fiabilidad de un reloj suizo. Y si todo sale según el plan, los rivales deberán preocuparse no solo por las flechas plateadas… sino también por sus satélites en la pista.


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