El monegasco mira más allá de Maranello mientras 2027 se acerca con preguntas
Ferrari, Mercedes, McLaren y hasta Aston Martin: las cartas están sobre la mesa.
Charles Leclerc lleva siete temporadas en Ferrari, y aunque en Monza declaró con fuerza su amor a la Scuderia, la realidad es más compleja. En Fórmula 1, el amor eterno dura hasta que la paciencia se agota. Y ver a rivales como Norris o Piastri luchar por títulos mientras él sigue peleando con un auto irregular desgasta incluso al más fiel.
Tres caminos sobre la mesa
El manager de Leclerc, Nicholas Todt, ya se movió en el paddock para tantear alternativas. Según el reporte, hubo reuniones en Monza con la cúpula de McLaren (Andrea Stella y Alessandro Alunni Bravi), contactos con Aston Martin (Lawrence Stroll) y hasta un cruce con Toto Wolff de Mercedes en Capri, donde también apareció Max Verstappen.
McLaren: solo habría sitio si Norris o Piastri ceden, algo difícil con ambos atados a contratos fuertes y en pleno ascenso.
Mercedes: Wolff necesita definir su futuro post-Hamilton, pero dependerá del movimiento de Verstappen.
Aston Martin: el proyecto Stroll-Newey podría tentar, aunque la incógnita sobre cuánto durará Max en F1 añade otra capa de incertidumbre.
El rompecabezas Ferrari
En Maranello, mientras tanto, también hacen cuentas. Hamilton en 2026 será clave: si gana, puede despedirse por la puerta grande; si pierde, quizá decida bajarse. Y en medio de eso aparece la carta de Carlos Sainz, que nunca cerró del todo la puerta a un regreso. Un eventual adiós de Leclerc obligaría a Ferrari a reconstruir desde cero, y ahí el madrileño podría ser el pilar de un nuevo ciclo.
Un 2026 decisivo
El reglamento nuevo, las dudas técnicas y la presión de un campeonato impredecible convierten la próxima temporada en un examen. El futuro de Leclerc dependerá de lo que ocurra en pista: si Ferrari vuelve a decepcionar, el “amor eterno” podría convertirse en ruptura.
Conclusión: juramento con fecha de caducidad
Charles Leclerc le juró amor eterno a Ferrari. Pero como reza la vieja frase: el amor es eterno… mientras dura. El 2026 definirá si ese juramento se mantiene o si, en 2027, lo veremos vestido de otros colores.

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